Los McEntrie
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El Honor De Un Escocés
by Jana Westwood
read by Mario Otero, Paz Sierra
Part 4 of the Los McEntrie series
Ewan es el pequeño de los McEntrie, quizá por ello siempre ha estado en un segundo plano y se ha dedicado
a observar a sus hermanos y a aprender de ellos. Le gustan los animales en general, aunque siente un afecto
especial hacia los caballos, claro. Siempre ha sabido lo que quería hacer en la vida y cuando por fin consigue
que su padre le dé permiso para ir a la mejor escuela veterinaria de Inglaterra se siente realizado por completo.
Aunque a sus hermanos no les parece que esté realizado del todo y no se privan de decírselo.
«-¿Quieres ser un novato en tu noche de bodas? -Lachlan fue el que preguntó y por su expresión no le
parecía una buena idea-. ¿En serio no piensas hacerlo antes de casarte?
-Te arrepentirás -dijo Caillen.
-Puedes estar seguro -afirmó Kenneth.
-¿Sabes cuántas cosas pueden salir mal? -Lachlan de nuevo.
-Uy -se rio Kenneth-, muchas, hermanito».
Bonnie es la hija pequeña de Bhattair MacDonald. Su pasión son los libros, sabe cuántos hay en la biblioteca
de los McEntrie y todos los que le falta por leer. Cuando regresa de la Academia Robertson, a la que ha podido
asistir gracias a Elizabeth, ya no es la muchacha desgarbada y tímida que se marchó, ahora es una jovencita
de lo más interesante, aunque le sigue gustando contarlo todo.
«-Hablo del color de los vestidos, la mayoría escoge el azul casi siempre.
-Creía que era el blanco.
-No, el blanco es el que más destaca, pero el más usado es el azul.
-Tú llevas un vestido rosa -señaló él.
Bonnie se miró con disgusto.
-No me han dejado elegir.
-¿Cuál habrías escogido?
-El rosa -dijo divertida por marearlo».
Un McEntrie y una MacDonald, ¿qué podría salir mal?
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El Corazón de Un McEntrie
by Jana Westwood
read by Sharon López, Mario Otero
Part of the Los McEntrie series
Brodie empieza a estar desencantado de Inglaterra. Londres ya no le parece tan brillante y echa de menos a
su familia. Al final, no es tan inglés como pensaba y su ausencia de Escocia empieza a causarle añoranza.
Por suerte, tiene a Cecilia para recordar viejos tiempos, pero a las Wharton eso no les parece suficiente.
«-Yo solo digo que deberíamos encontrarle una esposa. -Katherine bajó la mano con la que lo había
saludado y miró a Emma.
-No empieces -pidió su hermana mayor.
La otra se inclinó para sortearla y mirar a Caroline, que estaba sentada junto a ella, algo complicado dado el
avanzado estado de gestación de Emma.
-¿Tú no piensas como yo?
-Me parece a mí -dijo Elinor adelantándose sin la menor contención-, que deberías meterte en tus asuntos,
hermana. No creo que Brodie necesite de tu ayuda para encontrar esposa. Se pasa la mayor parte del tiempo
espantando a las jovencitas que pululan a su alrededor constantemente. Si hubiese una entre ellas que le
interesase…».
Lavinia Wainwright ha sufrido un terrible cataclismo que ha hecho pedazos todo aquello en lo que creía y que
la sustentaba. Después de recluirse voluntariamente en un sanatorio, regresa a Londres para continuar con
su solitaria vida. Con su madre muerta, su padre en la cárcel y la que fue su casa convertida en un orfanato,
lo único que quiere es que la dejen en paz. Pero está claro que ese escocés de ojos azules y mirada burlona
no va a ponérselo fácil.
«-¿No le parece que es de mala educación hablar mal de mí en mi presencia?
-Supongo que está acostumbrada a que cuchicheen a sus espaldas, pero yo prefiero la opción directa. Es
más gratificante porque puedes ver la reacción en el otro. Como ahora mismo, esas mejillas sonrojadas y esos
ojos brillantes, no tienen desperdicio, se lo aseguro.
-Y luego quiere que lo trate como a un caballero.
-Solo si usted quiere que yo la trate como a una dama.
-La próxima vez que venga haré que lo atienda la señorita Perkins. Ella sabe poner a la gente en su sitio
mucho mejor que yo.
-Puedo comportarme como es debido si estoy con la persona adecuada.
-¿Está tratando de ofenderme?
-¿Se siente ofendida?
-En absoluto.
-Entonces no».
Lo detestaba, no había la menor duda. Nadie hablaría así a un escocés si no lo quería como enemigo...
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La maldición de los McEntrie
by Jana Westwood
read by Mario Otero, Laia Florez
Part of the Los McEntrie series
-¡Hannah!
-Vas a gastarme el nombre esta noche -se burló levantándose para regresar a su silla-. No quería secarme por dentro. Dios y nuestros padres no me dieron belleza ni un cuerpo que pudiera atraer a los hombres. Mis pechos son pequeños y mis caderas rectas. Y no hablemos ya de mi rostro, como carta de presentación no es digno de mención siquiera. -Se encogió de hombros-. Si quería ser amada debía hacerlo yo misma.
-No hables así.
-¿Por qué no? Es la verdad
Olivia abrió la boca sorprendida y volvió a cerrarla sin encontrar las palabras. Hannah sonrió satisfecha y añadió una cucharada de salsa a su plato.
-Tal y como yo lo veo, no tengo que rendir cuentas ante nadie. Tengo solo una vida para vivir.
Craig McEntrie no quiere volver a casarse. La maldición de su antepasado, Keenan McEntrie, lo persigue y ser un hombre hecho y derecho no parece ser suficiente para dejarse de tonterías.
«-Ni padre ni hostias -lo cortó con fiereza y tirando la servilleta sobre el plato se puso de pie-. No quiero escuchar mencionar la palabra matrimonio jamás, ¿me oís? Juré sobre la tumba de vuestra madre que no volvería a casarme. ¡Respetadla!
Las mujeres bajaron la mirada conscientes de que luego se arrepentiría de hablarles así. Pero sus hijos no apartaron los ojos, acostumbrados a esos arranques intempestivos.
-¿Ella lo sabe? -preguntó Dougal sin el menor temor.
-¡Claro que lo sabe! ¿Por quién me tomas?
Liam Fraser ha tirado la toalla, tiene claro que el amor no es para él y que no es un McEntrie por más que lo parezca. Pero eso no significa que no pueda disfrutar de las mieles de lo que tiene más que ver con carne y hueso, que con alma y corazón.
-Alégrate de librarte de mí y sigue tu camino, Liam Fraser. Búscate a una mujer sumisa a la que le gusten las ovejas y, sobre todo, que sea hermosa para que luzca bien en los salones de tus amigos. Una que puedas ver junto a Rowena McEntrie sin lamentar que ella sea de tu mejor amigo y no tuya.
-No hables así de…
Hannah soltó una carcajada.
-Es perfecta, nadie debería reprocharte que la desees. -Se encogió de hombros-. Lástima que ella no sea tan zorra como yo, ¿verdad?
Dos rudos highlanders y dos hermanas que llegaron a Lanerburgh sin saber que sus vidas iban a cambiar para siempre y sin remedio.
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