Este libro se vale del haiku como expresión literaria y de las aves como tema, su origen se remonta a tiempos de pandemia, convirtiendo el encierro en una alternativa de reflexión artística y humanística.
A este ritual de poesía condensada a través de 32 poemas bonsái, se convocó a ciertas aves con las que se tuvo una vivencia directa en dos espacios muy significativos y donde ellas convergen de manera natural. El uno es el balcón, los exteriores y los alrededores de una entrañable morada en la Buitrera y el otro, la maravillosa finca del duende guardián de un bosque de bambú a orillas del ancestral Rio Pance.
Su ilustración llega de la mano de tres párvulos quienes descubren en las coloridas huellas de sus pies y manos, las aves que comulgan con los poemas de este breviario. Como son ángeles, con alas y alma de ángeles, no hay en sus mentes espacio para lo discursivo, pero eso sí, mucho juego para poner a volar la imaginación y la fantasía. De este modo, de esas policromáticas huellas surgen alas, patas y picos, acompañados de una suerte de graznidos, trinos y cacareos que dan vida y eco a inquietos pajarracos que llegan de sus cándidas imaginerías.
Pajare-ando es una provocación que pretende acercar el haiku a los lectores neófitos y con la escucha atenta a todos los sabedores del tema, es una invitación a mirar a la profundidad, de los seres, del espacio, del ambiente, de la vida, del mismo corazón.