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Disponer de cualidades como la perseverancia, la integridad, la seguridad, el sentido del humor, la superación o la confianza nos ayuda a vivir mejor. Pero la pregunta que surge es: ¿cómo conseguirlo? ¿Por dónde comenzar a forjarnos un buen carácter? ¿Cómo conocer nuestras virtudes y nuestros defectos? Los grandes filósofos de la Antigüedad coincidían en la fórmula para potenciar el carácter: conocerse a sí mismo y conocerse para ser uno mismo, para entender lo que somos y lo que podemos dar. O, de lo contrario, estaremos conviviendo con un verdadero desconocido en nuestro propio interior.
Rosa Rabbani nos invita a descubrir con amenidad nuestras virtudes y a pensarnos no solo como seres autónomos capaces de actuar por nosotros mismos, sino como personas frágiles que entienden el valor de las relaciones y los lazos personales como piezas clave de la formación del carácter.
"Las consecuencias de este punto de vista-nos dice Victoria Camps en el prólogo, por lo demás tan obvio, es que nadie llega a conocerse a sí mismo en solitario; nos conocemos a través de los otros, que nos dicen cómo somos". Ante la perspectiva actual de un mundo que lucha por superar la pandemia de la covid-19 y tantos otros desafíos, identificar el itinerario hacia el desarrollo de nuestras fortalezas y virtudes, convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos, será el único camino posible. Atajos no hay.
Rosa Rabbani nos invita a descubrir con amenidad nuestras virtudes y a pensarnos no solo como seres autónomos capaces de actuar por nosotros mismos, sino como personas frágiles que entienden el valor de las relaciones y los lazos personales como piezas clave de la formación del carácter.
"Las consecuencias de este punto de vista-nos dice Victoria Camps en el prólogo, por lo demás tan obvio, es que nadie llega a conocerse a sí mismo en solitario; nos conocemos a través de los otros, que nos dicen cómo somos". Ante la perspectiva actual de un mundo que lucha por superar la pandemia de la covid-19 y tantos otros desafíos, identificar el itinerario hacia el desarrollo de nuestras fortalezas y virtudes, convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos, será el único camino posible. Atajos no hay.