Este libro es una propuesta audaz y necesaria para quienes buscan trascender la educación meramente técnica y tecnológica de nuestra era. En un mundo marcado por la velocidad y la conectividad, supone un antídoto para recuperar el pensamiento sapiencial, la paz del alma y el sentido de la vida.
El autor propone una verdadera "revolución educativa", que transforme el modelo tradicional en una escuela reflexiva o contemplativa y haga justicia a la grandeza del ser humano como "espíritu encarnado" e "hijo de Dios". Se trata, por tanto, de enseñar a mirar el fondo de la realidad con amor, descubriendo -mediante el asombro, el silencio y la interioridad- la huella divina e invisible que late en cada detalle de lo creado.