«Las almas cristalinas ya no caminan, sino que aprendieron a volar; van en busca de sus sueños hasta alcanzarlos. Ser libres no es solo un propósito para ellas, es su esencia, su origen y su destino. Es precisamente en esa danza entre la locura y la cordura donde viven su magia, porque quienes se atreven a ser auténticas siempre comparten un poco de ambas. Esas bellas almas son plenas, nobles y veraces: espíritus puros que irradian bondad».
«Más allá del tiempo y del espacio, hay un lugar en nuestro interior donde las preguntas que nos hacemos cobran vida.
Al recorrerlo con valentía se nos revela que, tal vez, el propósito de nuestra existencia sea envolvernos en un abrazo de amor a nosotros mismos y, al hacerlo, abrazar a la humanidad, a la naturaleza y al cosmos infinito».