En el Londres de finales del siglo XIX, el señor Verloc lleva una vida aparentemente anodina como comerciante en el Soho, mientras actúa en secreto como intermediario entre conspiradores y autoridades extranjeras. Con ironía implacable, Joseph Conrad compone en El Agente Secreto un retrato inquietante del terrorismo moderno antes de su nombre, donde los grandes ideales se reducen a errores humanos y tragedias silenciosas.