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En los cerros de Mourrn y de Muradella se haba construido una amplia red de tneles para extraer estao y wolframio de sus minas, pero estas un da fueron cerradas, hasta que alguien muy descerebrado construy un balneario de lujo por encima de los tneles y, trgicamente, una telaraa de barbaridades en el interior de los mismos.
Entretanto, una estelar protena, casualmente descubierta por un miembro de la familia Diamantes, podra haber hecho mucho bien a la humanidad; eso sera si la avaricia de muchos humanos no estuviera ordenada y dirigida por tanta ruindad y crueldad.
Los gemelos, Celso y Damin Pardo, presidente y vicepresidente del balneario nominado Mourrn Spa representaban las miserias de los Pardo. Sus cerebros estaban llenos de veneno y de microbios, eran impredecibles. Sin embargo, el alma de la directora general del mismo balneario, Nora Diamantes, estaba sana, limpia, sin la criminalidad de los Pardo, pero era humanamente egosta, ese fue su error y su pecado.
En esta novela se pretende airear una pizca de la maldad de algunas personas y del egosmo enfermo de ciertos humanos, mejor dicho, de ciertos inhumanos. Ya lo decan las vboras hocicudas:
Estos humanos olvidan antes a un hijo, a su propio hijo, que a un tesoro.
El autor:Gustavo Pino Salgado
Entretanto, una estelar protena, casualmente descubierta por un miembro de la familia Diamantes, podra haber hecho mucho bien a la humanidad; eso sera si la avaricia de muchos humanos no estuviera ordenada y dirigida por tanta ruindad y crueldad.
Los gemelos, Celso y Damin Pardo, presidente y vicepresidente del balneario nominado Mourrn Spa representaban las miserias de los Pardo. Sus cerebros estaban llenos de veneno y de microbios, eran impredecibles. Sin embargo, el alma de la directora general del mismo balneario, Nora Diamantes, estaba sana, limpia, sin la criminalidad de los Pardo, pero era humanamente egosta, ese fue su error y su pecado.
En esta novela se pretende airear una pizca de la maldad de algunas personas y del egosmo enfermo de ciertos humanos, mejor dicho, de ciertos inhumanos. Ya lo decan las vboras hocicudas:
Estos humanos olvidan antes a un hijo, a su propio hijo, que a un tesoro.
El autor:Gustavo Pino Salgado